Diseño de sonrisa: ¿resina o cerámica?

Es la pregunta que más nos hacen en consulta. Y la respuesta honesta es que no hay una opción mejor en abstracto: hay una que se ajusta mejor a tu boca, a tus hábitos y a lo que quieres lograr.
La resina
Se trabaja directamente en el consultorio, capa por capa. Suele requerir poco o ningún desgaste del diente, lo que la convierte en la alternativa más conservadora y, en muchos casos, reversible.
A cambio, la resina absorbe pigmentos con el tiempo. Con café, té, vino o cigarrillo el color puede apagarse y necesita pulidos periódicos.
La cerámica
Se fabrica en laboratorio a partir de un diseño previo. Permite un control muy fino de forma, textura y translucidez, y es más estable frente a las manchas.
Requiere una preparación del diente, aunque hoy se trabaja de forma mucho más conservadora que hace unos años. También implica más citas y un paso de prueba antes de la instalación definitiva.
Cómo decidir
En la valoración revisamos tu encía, tu mordida y el estado de cada diente. A partir de ahí te mostramos qué esperar con cada material en tu caso concreto, sin promesas genéricas.
Si quieres empezar por lo más conservador, la resina suele ser un buen primer paso. Si buscas estabilidad de color a largo plazo, la cerámica tiene ventaja.